Glándula endocrina

Las glándulas endocrinas o de secreción interna son un tipo de órganos encargados de producir hormonas, sustancias que actúan como "mensajeras" y que son vertidas al torrente sanguíneo, por donde viajan hasta los lugares en los que ejercerán su función, las denominadas células diana, que tienen receptores específicos para una determinada hormona.

La secreción de las hormonas está regulada por el sistema nervioso, más concretamente por el sistema nervioso central, que es el integrador de toda la información que llega a los órganos sensoriales (aquellos que reciben estímulos tanto del exterior como del interior del organismo: temperatura, sonidos, etc.).

Las principales glándulas endocrinas que fabrican y secretan hormonas en el ser humano son el hipotálamo, la glándula pineal y la hipófisis, que se encuentran en el cerebro; el tiroides y el paratiroides, situados en la cara anterior del cuello; el timo, ubicado en la caja torácica, a la altura del corazón; las glándulas suprarrenales, que se hallan encima de los riñones; el páncreas, situado en la región abdominal, y los ovarios (en mujeres) y los testículos (en varones).

Hormonas del hipotálamo

El hipotálamo, en respuesta a impulsos sensitivos del exterior o del interior del organismo, produce diversas hormonas, ocho en total, de las cuales seis se denominan factores liberadores. Estos factores viajan hasta una glándula muy próxima, la hipófisis, donde controlan la secreción de otras tantas hormonas que se fabrican allí. Las otras dos hormonas generadas por el hipotálamo, que no son factores liberadores, son la oxitocina y la vasopresina. La oxitocina es la encargada de dar la señal para la contracción del útero en el momento del parto y para la eyección de la leche en las glándulas mamarias. La vasopresina, también llamada hormona antidiurética (abreviada, ADH), favorece la retención de agua en los riñones.

Hormonas de la hipófisis

La hipófisis segrega seis hormonas, siguiendo las órdenes de los factores liberadores segregados por el hipotálamo. De estas seis, cuatro tienen como misión activar la secreción de otras glándulas: la hormona estimulante del tiroides (abreviada, TSH), que actúa sobre el tiroides; la hormona adrenocorticotropa (ACTH), que actúa sobre las glándulas suprarrenales, y las hormonas estimulante del folículo (FSH) y luteinizante (LH), que actúan sobre los ovarios y los testículos. Las otras dos hormonas son la hormona del crecimiento o somatotropina (GH o STH), que produce el aumento de tamaño de las células y la prolactina o luteotropina (LTH), que es la responsable del crecimiento de las mamas. La hipófisis segrega también otra hormona que no es estimulada por los factores liberadores, la hormona melanocito-estimulante (MSH), que favorece la síntesis de melanina o pigmento responsable del color de la piel y el pelo y, en anfibios, origina cambios en el color de la piel.

Hormonas del tiroides

La hormona estimulante del tiroides (TSH), secretada por la hipófisis, actúa sobre esta glándula, provocando la secreción de otras hormonas, la tiroxina (T4) y la triyodotironina (T3), las cuales controlan la intensidad de la actividad metabólica de las células del organismo. Una actividad baja de esta glándula causa hipotiroidismo, y como consecuencia las actividades metabólicas celulares se hacen más lentas, se gana peso, el pelo y la piel se desecan y, en la infancia, se produce retraso en el crecimiento y retardo mental. Por el contrario, una producción elevada de estas hormonas origina hipertiroidismo, que puede llegar a provocar ceguera.

Otra hormona producida por el tiroides es la calcitonina, que reduce la cantidad de calcio en la sangre.

Hormonas de la glándula pineal, el paratiroides y el timo

La glándula pineal, también conocida como epífisis, secreta hormonas que ejercen una acción inhibitoria sobre el crecimiento corporal y originan retraso en la maduración sexual.

Por su parte, el paratiroides está situado detrás de la glándula tiroides y segrega una hormona llamada parathormona, cuya función es contraria a la de la calcitonina, y regula la cantidad de calcio en sangre.

Finalmente, el timo está más activo durante la infancia, atrofiándose después progresivamente con la edad. Produce una hormona imprescindible para el buen funcionamiento del sistema inmunitario, ya que interviene en la formación de las células que fabrican los anticuerpos. La deficiencia en esta hormona genera alteraciones inmunológicas.

Hormonas de las glándulas suprarrenales

Las glándulas suprarrenales se dividen en dos partes: la corteza y la médula. Estas glándulas segregan hormonas por la influencia de la hormona adrenocorticotropa o ACTH, segregada a su vez por la hipófisis. En la corteza suprarrenal (zona externa) se producen y segregan hormonas esteroideas: glucocorticoides, mineralocorticoides y hormonas sexuales. Los glucocorticoides, entre los que destacan el cortisol, la cortisona y la corticosterona, regulan el metabolismo de los carbohidratos y la eliminación de agua a través de los riñones. El cortisol es conocido por su utilización en medicina, ya que actúa como antiinflamatorio y antialérgico. Los mineralocorticoides, entre los que se encuentran la corticosterona, la desoxicorticosterona y la aldosterona, regulan la eliminación de sodio y potasio por los riñones. Por último, las hormonas sexuales, andrógenos y estrógenos, son segregadas en pequeña proporción, ya que la mayor cantidad se fabrica en los órganos sexuales (ovarios y testículos).

La médula suprarrenal (parte más interna de la glándula) segrega hormonas derivadas de aminoácidos, la adrenalina y la noradrenalina, llamadas también hormonas de la emoción, ya que en estados de ansiedad, estrés, miedo, etc., se producen en altas cantidades. Son las responsables, por ejemplo, de aumentar la fuerza y la frecuencia de los latidos del corazón.

Hormonas del páncreas

Las dos hormonas segregadas por el páncreas, insulina y glucagón, tienen la fundamental misión de controlar la concentración de glucosa en sangre. La insulina se segrega cuando el nivel de glucosa es más alto de lo normal, por lo que hace aumentar su transporte al interior de las células y su conversión a glucógeno, lo que disminuye los niveles en sangre. La deficiencia de insulina en el ser humano causa diabetes, una enfermedad que se manifiesta con multitud de síntomas, como aumento del apetito y la sed o incremento de glucosa en sangre, y que puede llegar a causar la muerte. La diabetes se puede controlar con inyecciones periódicas de insulina. Por el contrario, el glucagón es secretado cuando el nivel de glucosa en sangre desciende por debajo de los límites normales, y actúa sobre su órgano diana, el hígado, provocando la degradación del glucógeno en glucosa, restableciéndose así los niveles.

Hormonas de los órganos sexuales

La hormona estimulante del folículo (FSH) y la hormona luteinizante (LH), segregadas por la hipófisis, viajan hasta los ovarios y los testículos, donde activan la fabricación y segregación de las hormonas sexuales. Estas hormonas pueden ser masculinas, denominadas andrógenos, o femeninas, llamadas estrógenos. Tanto los testículos como los ovarios segregan hormonas propias de su sexo y también una pequeña cantidad de las del sexo complementario. Entre los andrógenos se encuentran la testosterona y la androsterona, las cuales regulan el desarrollo de los órganos y caracteres sexuales masculinos. La principal hormona del grupo de los estrógenos es el estradiol, responsable del desarrollo de los órganos y caracteres sexuales femeninos.

Otras hormonas segregadas por el ovario no pertenecientes al grupo de los estrógenos son la progesterona, que ayuda a la implantación en el útero del óvulo fecundado, y la relaxina, que facilita el parto.