Defecación (ser humano)

    Proceso por el que el organismo elimina, a través de los órganos del aparato digestivo, los desechos sólidos no digeribles.

    Una vez que los alimentos han pasado por el estómago y han sido "disueltos" por los jugos gástricos, el quimo pasa al intestino delgado. Es ahí donde se absorben la mayor parte de los nutrientes que necesita el organismo. La materia restante pasa al intestino grueso, y no puede volver hacia atrás por la presencia de un esfínter muscular localizado al final del íleon (último segmento del intestino delgado).

    El intestino grueso mide aproximadamente 2 metros de largo y está constituido por el ciego, el colon (que se divide en cuatro partes: ascendente, transverso, descendente y sigmoide) y el recto. En estas zonas se produce una absorción de agua muy importante, principalmente a nivel de colon transverso, lo que provoca que los residuos se solidifiquen.

    Los residuos sólidos se acumulan en el colon descendente y se movilizan hacia el recto, preparándose para su eliminación. Cuando la cantidad de desechos es suficiente se evacua a través del orificio final del tracto digestivo, que se denomina ano. En esta zona existe un esfínter que se controla de modo voluntario y que impide la eliminación de heces de forma no deseada.

    El movimiento del intestino grueso es mucho más lento que el de otras partes del tracto digestivo, por lo que los productos de desecho pueden tardar de 10 a 20 horas en atravesarlo. Se trata de un proceso que requiere un mínimo gasto de energía salvo el empleado en el movimiento de los distintos tramos del intestino para hacer transitar los productos hasta el final del aparato digestivo.