Flujo génico

    El flujo génico, igualmente denominado migración génica, alude al intercambio de material genético que tiene lugar de manera natural entre dos poblaciones contiguas, en su distribución geográfica, de una misma especie. Esta migración de individuos hacia o desde una población provoca un cambio importante de la frecuencia de los alelos, o variantes génicas de los individuos. En concreto, la inmigración de individuos enriquece, por lo común, la variabilidad génica, mientras que la emigración, o traslado al exterior de una población dada, conlleva una pérdida de esta variabilidad.

    Entre los distintos aspectos que influyen en la intensidad de este factor para la genética de poblaciones se sitúa la movilidad. Por tanto, es de esperar que el peso global del flujo génico sea superior en los animales que en las plantas y, dentro de los primeros, entre las especies caracterizadas por la mayor movilidad. A título de ejemplo, el estudio del factor de flujo génico en la genética de poblaciones humanas permite hacerse una idea aproximada de la magnitud y la dirección de las grandes migraciones que llevaron al ser humano a poblar todo el planeta desde su hogar original, en el corazón de África.