Especiación

    La especiación es el conjunto de mecanismos mediante los cuales se forman nuevas especies. Existen dos mecanismos principales: la hibridación o cruce entre dos especies distintas que produce individuos viables y fértiles, y la cladogénesis, mecanismo por el cual se pueden formar especies distintas por aislamiento reproductor de diferentes poblaciones.

    En lo que respecta a los tipos de especiación, los dos más importantes son la especiación alopátrida o geográfica y la simpátrida. En ella, las especies aparecen como consecuencia de la existencia de grandes barreras geográficas, como mares o montañas, que impiden que los individuos puedan cruzarse.

    Mediante la especiación simpátrida, por el contrario, una especie se bifurca por la existencia de distintos hábitats dentro de una misma zona (aislamiento ecológico), porque la maduración sexual de los individuos no se produce a la vez (aislamiento estacional) o por diferencias de comportamiento durante el cortejo (aislamiento etológico). En ocasiones la cópula o la fecundación no son posibles por incompatibilidad genital (aislamiento mecánico).

    También existe un aislamiento genético, que puede producir individuos viables pero estériles, o individuos no viables (híbridos inviables o débiles), que son eliminados por la selección natural antes de alcanzar la madurez sexual.

    La especiación es en cualquier caso un proceso que discurre a lo largo de varias etapas. En la primera fase, denominada de aislamiento extrínseco, se produce la separación de una parte de la comunidad. Posteriormente existe una diferenciación genética de las comunidades aisladas, que puede ocurrir por azar o por selección natural. En la tercera etapa, o de aislamiento intrínseco, ciertas formas aisladas evolucionan dentro de la población, y finalmente, en la fase de independencia, las poblaciones separadas evolucionan y pueden colonizar otros ámbitos geográficos sin mezclarse con otras.

    Por otra parte, en ocasiones se producen cambios en dos o más especies que interaccionan entre ellas. Este proceso recibe el nombre de coevolución o evolución concertada, y en él se producen adaptaciones que benefician a ambas especies, como es el caso de las relaciones entre plantas e insectos.