Cadena transportadora de electrones

    La cadena transportadora de electrones es la tercera fase de la ruta catabólica de la respiración celular. Está formada por varias moléculas de origen proteico que se agrupan formando cuatro complejos (denominados I, II, III y IV), y que llevan a cabo multitud de reacciones encadenadas de oxidación-reducción. Gracias a la cadena transportadora de electrones y a la fosforilación oxidativa se obtiene agua (H2O) y se genera la mayor parte del ATP que se libera en las reacciones catabólicas.

    La primera reacción que se produce en la cadena es la oxidación del NADH o del FADH2, los cuales van a perder electrones: en el caso de la primera molécula, sus electrones van a pasar al complejo I de la cadena; sin embargo, en el caso del FADH2, sus electrones liberados pasan directamente al complejo II. A partir de aquí, los electrones van pasando de un complejo a otro de manera consecutiva (se “transportan”), produciendo la oxidación de algunos complejos o la reducción de otros. Una vez que han recorrido todos los complejos de la cadena transportadora, los electrones llegan a su destino final, una molécula de oxígeno, la cual se reduce (gana esos electrones) y se transforma en una molécula de agua (metabolito final, junto con el CO2, del catabolismo de los glúcidos). El paso de los electrones a través de la cadena genera la energía suficiente como para provocar el bombeo de diez protones por tres sitios específicos, desde la parte interna de la mitocondria (matriz mitocondrial) hacia el espacio intermembrana, provocando su acumulación en esta zona de la mitocondria.