Cría animal

Actividad orientada a la reproducción, mantenimiento y mejora de las especies animales domésticas para satisfacer las necesidades del hombre.

Explotaciones animales

Las especies animales explotadas son numerosas. Los caballos se crían principalmente como animales de tiro y monta, así como para la práctica deportiva de la equitación; los mulos y los asnos se crían en muchas partes del mundo como animales de carga, al igual que los camellos (África y Asia), las llamas y las alpacas (Perú, Bolivia y norte de Argentina); estas dos últimas especies se crían, además, para aprovechar su lana. En épocas pasadas, los bueyes también fueron importantes animales de tiro, y siguen siéndolo en Asia. Las ovejas y las cabras se crían como especies productoras de carne y leche, además de lana las primeras y piel las segundas. La ganadería bovina proporciona también leche y piel, mientras que la explotación de diversas especies de aves, entre ellas gallinas, patos, pavos, perdices y faisanes, proporciona carne y huevos, aunque en ocasiones también se utilizan sus plumas. El cerdo es, por su parte, un animal de alto rendimiento, pues se aprovecha casi todo de él.

Otras especies animales son también objeto de explotación, pero su importancia es menor, como el conejo, o son propias de áreas concretas, como el reno, el cebú o la llama. Mención aparte merecen las abejas, de cuya explotación se encarga la apicultura, labor en la que se obtiene miel y cera. Algunos animales como los visones y los zorros se crían exclusivamente por su piel, que se aprovecha en la industria peletera, aunque la mayor parte de las pieles se obtienen de animales salvajes con trampas o a través de la caza. En este sentido deben citarse el movimiento activo contra la polémica caza masiva de focas en Canadá (donde todos los años ejemplares muy jóvenes son sacrificados para comercializar su piel) y la moratoria internacional vigente desde 1985 que prohíbe la caza de ballenas con fines comerciales.

Además de los productos mencionados, también se aprovechan los despojos y los huesos de los animales, con los que se elaboran harinas destinadas a la alimentación animal, y también el estiércol, utilizado como abono en agricultura e incluso como combustible en algunos países en vías de desarrollo.

Acuicultura

Otro sector de la cría animal, relativamente joven aunque hoy día muy desarrollado, es el de la acuicultura, término que engloba el cultivo de toda clase de organismos acuáticos, tanto vegetales como animales. Es posible cultivar tanto especies marinas como fluviales. En lo que respecta a la piscicultura, es decir, a la cría de peces, se trata del área más desarrollada de esta actividad, pues es la que cuenta con una tradición más antigua

Ganadería moderna

Hoy en día, la investigación en el terreno de la cría animal está orientada a la obtención de mayores rendimientos, para lo que entra en juego la mecanización de ciertos procesos, como el ordeño de grandes explotaciones de ganado vacuno, la elaboración de nuevos piensos, la mejora de las condiciones ambientales y la inseminación artificial, que permite obtener mayores éxitos reproductivos en la explotación ganadera y planificar los nacimientos. En una explotación resulta asimismo vital la atención veterinaria, cuyos objetivos han de ser la prevención y el tratamiento de las enfermedades animales, evitar su contagio a otros animales –y, en algunos casos, incluso al hombre– y la aplicación de técnicas reproductivas, de selección artificial y de mejora genética.

La selección artificial es un procedimiento consistente en elegir para su reproducción a los individuos de la especie con caracteres más deseables (como las mejores vacas lecheras para los establecimientos dedicados a la producción de leche, las gallinas más ponedoras para la comercialización de huevos o las ovejas de mayor tamaño mayor para las granjas ovinas). La operación se repite durante varias generaciones hasta que se alcanzan las expectativas de mejora. Algunos de los animales así obtenidos difieren mucho de sus antepasados salvajes en cuanto a su conformación, color, tamaño, capacidad reproductora y otros rasgos, aunque no se trate de especies nuevas.

Dentro de la actividad ganadera existe una explotación extensiva y otra intensiva. En la primera, los animales disponen de cierta libertad, aunque siempre bajo control, mientras que en la segunda el espacio de cría suele ser reducido y la densidad animal alta. Dicha práctica ha sido objeto de numerosas críticas, por lo que se ha promulgado una legislación que la regula. En los últimos tiempos ha surgido el fenómeno del empleo de aditivos (hormonas, antibióticos, vitaminas, etc.) en la alimentación de los animales, para acelerar su crecimiento o incrementar la productividad. Dicho uso, sin embrago, podría ser perjudicial para el hombre que consume alimentos derivados de esos animales. Por esta razón, últimamente se ha producido un gran auge de la ganadería biológica, en la que se procura que los animales vivan, dentro de lo posible, en unas condiciones similares a las naturales, lejos del hacinamiento, y sean alimentados también de manera natural, sin recurrir a aditivos.