Industria maderera

    La industria carpintera es una de las principales asociadas a la madera ya que hace uso de ella para la fabricación, principalmente, de mobiliario y materiales de construcción.

    Una de las más importantes actividades económicas basadas en el aprovechamiento de los recursos naturales.

    El uso de la madera se remonta a los albores de la humanidad y, aunque en algunas de sus aplicaciones ha sido sustituida modernamente por otros materiales como los plásticos, sigue teniendo una gran importancia económica. Entre las principales aplicaciones de la madera pueden citarse la leña y el carbón vegetal, la construcción, la ebanistería y la carpintería, la extracción de celulosa y sus derivados como el papel, etc.

    El proceso industrial maderero está constituido por varios pasos esenciales:

    - Apeo o tala del árbol. Esta función hoy se realiza con motosierras. En ocasiones, el árbol no se tala, sino que se descuaja con máquinas.

    - Transporte a la serrería y almacenaje. Este último puede hacerse en tierra o en piscinas de agua.

    - Descortezado y secado. El tronco se descorteza y se procede a su secado, operación consistente en quitar a la madera toda su humedad para evitar que se pudra, lo que se puede realizar por varios métodos, ya sean naturales o artificiales, por vaporización y bombas de calor.

    - Labra o escuadrado. El tronco descortezado y secado se trocea, formando trozos, tablones, vigas o rollos de medidas comerciales estandarizadas.

    Tras estos pasos, la madera puede ya comercializarse como madera verde o basta, aunque la mayor parte de las aplicaciones industriales actuales (como la obtención de celulosa o la fabricación de aglomerados y contrachapados) requieren de posteriores operaciones.

    La industria maderera da empleo a cientos de miles de personas en todo el mundo, siendo los principales productores los Estados Unidos, Canadá y Rusia.

    La ingente explotación de los bosques durante siglos y, sobre todo, en las últimas décadas ha provocado una gravísima deforestación, con el consiguiente deterioro del medio ambiente. De ahí que un creciente número de empresas de varios sectores se hayan comprometido a utilizar únicamente la llamada madera ecológica, es decir, aquella que ha sido obtenida con métodos y procesos que garanticen la reforestación. Existen organizaciones internacionales que avalan el que los procesos madereros respetan esa condición.