Memoria

Función cerebral gracias a la cual el ser humano es capaz de almacenar, retener y recuperar información sobre sensaciones, ideas y experiencias vividas o aprendidas en el pasado reciente o lejano.

La memoria implica procesos muy complejos, asociativos, asimilativos, constructivos y reconstructivos, y sus diversas manifestaciones se fundamentan en la conectividad y plasticidad de las sinapsis neuronales.

Tipos de memoria

La memoria no es un proceso único ni tiene una sola función. Existen muchos tipos de memoria diferentes y, de hecho, salvo casos extremos, cuando se dice que alguien la ha perdido en realidad se alude a la pérdida de alguna de estas funciones. No obstante, la mayoría de los estudiosos del tema reconocen tres tipos o sistemas básicos (aunque, en realidad, constituyen un único sistema interrelacionado): la memoria de trabajo o sensorial, la memoria a corto plazo y la memoria a largo plazo.

La primera es la responsable del registro de la información procedente de los sentidos, en especial, de la vista y el oído. Es de carácter automático y mantiene disponible la información registrada durante muy poco tiempo (no llega a un segundo), tras el cual los datos o bien se transfieren y almacenan en la memoria a corto plazo, si el sujeto les ha prestado atención (por ejemplo, un número de teléfono recién escuchado que se marca de inmediato), o bien se olvidan.

La memoria a corto plazo se nutre de parte de la información registrada por la sensorial y constituye una especie de almacén transitorio y poco estable de datos, cuya disponibilidad es algo mayor que en el caso anterior, pero también breve (unos 20-45 segundos), y que tiene una capacidad de almacenamiento de en torno a 7 datos nuevos, aunque puede variar en algo más o menos, según la relación de estos datos nuevos con los que ya tenga el sujeto que los recibe (si los datos nuevos guardan relación directa con otros que el sujeto conoce, la capacidad de almacenamiento en esta memoria aumenta) y con la complejidad del primer y el último dato almacenados.

Si la información temporalmente almacenada no se refuerza, la mente prescindirá de ella. En caso contrario, pasará a formar parte de la memoria a largo plazo, donde será elaborada mediante complejos procesos, constituyendo una especie de base de datos donde se almacenan y de la que se rescatan los recuerdos de todo tipo (imágenes, ideas, conocimiento del entorno, experiencias, emociones, contenidos de aprendizaje teórico y práctico, pautas de comportamiento, etc.) que conforman lo que en términos vulgares se entiende como memoria.