Alcoholismo

    Es una enfermedad crónica que forma parte de lo que se conoce como adicciones. El consumo excesivo y prolongado desencadena una dependencia física y/o psicológica al alcohol. La dependencia psicológica se manifiesta como la necesidad imperiosa de ingerir alcohol. La dependencia física se manifiesta cuando se producen una serie de síntomas físicos si la persona no ingiere alcohol. Es lo que se conoce como síndrome de abstinencia.

    El alcohol es una sustancia que se encuentra en estado líquido en bebidas como el vino, el whisky o el ron. Su consumo altera el sistema nervioso y provoca una reducción de la ansiedad y de la tensión, relajación, desinhibición… incluso en pequeñas cantidades.

    El consumo excesivo y prolongado de alcohol va provocando en el organismo una reacción que se conoce como “tolerancia aumentada”. El organismo se va adaptando a la sustancia y poco a poco va necesitando cada vez mayores cantidades de alcohol para lograr los mismos efectos. Esto es así hasta un determinado momento en el que se produce el efecto contrario, y el organismo pasa a tener una tolerancia cero, de manera que bastará un pequeño sorbo de alcohol para sentir sus efectos.

    El alcoholismo prolongado genera graves problemas de salud, sobre todo en los riñones, que son los encargados de procesar el alcohol. Entre las enfermedades más frecuentes provocadas por el alcoholismo destacan la hepatitis y la cirrosis. Además, el alcoholismo provoca trastornos psicológicos y problemas sociales.

    Se trata de una enfermedad que requiere seguir un tratamiento de desintoxicación, que debe llevarse a cabo en instituciones médicas especializadas.