Alergia

    Ciertas alergias se manifiestan mediante alteraciones respiratorias

    A principios del siglo XX el médico austriaco Clemens von Pirquet designó con la palabra “alergia” a los fenómenos de hipersensibilidad que exhibían los afectados por la llamada enfermedad del suero, que algunas personas padecían al inyectarles suero que no causaba alteración alguna en otras.

    El término quedó, pues, instaurado para designar la alteración del organismo caracterizada por una respuesta corporal exagerada ante la exposición a determinadas sustancias, los alérgenos, que no producen síntomas a otras personas no sensibles.

    Cuando los alérgenos entran en contacto con el organismo alérgico, su sistema inmunitario reacciona generando unas sustancias, los anticuerpos o inmunoglobulinas, que determinan la llamada reacción antígeno-anticuerpo. Como consecuencia de ella se liberan diferentes mediadores químicos, en especial histamina, que son los causantes de los síntomas alérgicos.

    Aunque tales síntomas pueden ser de diversa naturaleza, predominan los cutáneos, respiratorios e inflamatorios. Entre las alergias más comunes cabe citar las alimentarias, las alergias al polen de diversas especies, a los ácaros del polvo o a las picaduras de insectos.

    Entre las reacciones alérgicas se distinguen las de hipersensibilidad inmediata, como el choque anafiláctico, la más grave de ellas; la alergia atópica, relacionada con factores hereditarios, y las de hipersensibilidad retardada.

    Actualmente se han desarrollado reacciones ante alérgenos nuevos, como el látex, el níquel o dentro de las alimentarias, al anisakis, gusano parásito del pescado que se ha generalizado como alérgeno ante la difusión del consumo de pescado crudo.

    El tratamiento de las alergias se basa en la elaboración de vacunas preparadas con los alérgenos específicos de cada caso y en el de los síntomas se emplean fármacos antihistamínicos y corticosteroides.