Asfixia

Alteración del proceso respiratorio normal consistente en dificultad o incapacidad para que el aire alcance los pulmones. Puede suponer un grave riesgo para la vida, dando lugar a veces a la muerte por parada respiratoria. Requiere tratamiento urgente, ya que cuando el cerebro deja de recibir oxígenodurante más de tres minutos, pueden producirse lesiones irreversibles.

Causas de la asfixia

La asfixia puede producirse porque el aire que se respira tenga un contenido en oxígeno muy bajo, como sucede cuando se asciende a alturas muy elevadas o se permanece mucho tiempo en un lugar cerrado donde no se renueva el aire. La inhalación de gases tóxicos, como los que se producen en algunas actividades industriales, es también causa de asfixia, así como el aire saturado de monóxido de carbono, como el que desprenden algunos braseros o el gas de uso doméstico.

También se puede producir por la entrada de agua en las vías respiratorias y los pulmones, como sucede en los casos de ahogamiento. En los recién nacidos, a veces se debe a que sus pulmones son inmaduros y no están aún preparados para realizar las funciones normales.

Las personas con alteración del nivel de consciencia y vómitos (como sucede en la intoxicación etílica) pueden presentar asfixia por aspiración del vómito.

La asfixia puede ser, asimismo, consecuencia del alojamiento de un cuerpo extraño en las vías respiratorias (cacahuetes, golosinas, monedas, tornillos, piezas de juguetes), situación que es más frecuente en los niños, aunque también puede darse en adultos, (por ejemplo, al atragantarse con un hueso o un trozo de carne).

Algunas infecciones también pueden originar asfixia por obstrucción de las vías aéreas, como en los casos graves de laringitis, traqueítis, epiglotitis y tos ferina. Los alérgicos a los medicamentos, a las picaduras de insectos, a los alimentos o a determinadas sustancias ambientales, como el polen o el polvo, también pueden desarrollar episodios de asfixia. Asimismo pueden padecerla los asmáticos o los que padecen bronquitis crónica. Algunos medicamentos, como los narcóticos (para anestesia) y los opiáceos (heroína), pueden alterar el control encefálico de la respiración y producir asfixia.

Por último, otras causas pueden ser las descargas eléctricas importantes y las lesiones del tronco cerebral o de los músculos respiratorios.

Signos y síntomas

El primer síntoma puede ser la sensación de intranquilidad. La respiración se vuelve rápida, ruidosa y con movimientos anómalos de los músculos del cuello, de la pared torácica o del abdomen. A continuación, puede aparecer cianosis (coloración azulada o violácea) en la piel o en los labios. Si el cuadro persiste, se producirá pérdida de la conciencia, a veces convulsiones y finalmente, la muerte.

Medidas preventivas

Lo más importante a la hora de prevenir la asfixia es evitar los accidentes que la producen. Deben revisarse cuidadosamente los alimentos que se van a administrar a los niños para comprobar que no haya trozos demasiado grandes, espinas, huesos u otros elementos que puedan obstruir las vías respiratorias. Se controlarán también las golosinas y los caramelos, ya que pueden ser peligrosos por su consistencia o tamaño. Deben supervisarse los juguetes y rechazar los que contengan piezas pequeñas, en especial los dirigidos a los niños menores de tres años.

En el hogar hay que tener cuidado con los bastoncitos, los palillos, las chinchetas, los pendientes, los tornillos y demás elementos de pequeño tamaño, manteniéndolos alejados del alcance de los niños. También es conveniente que los niños aprendan a nadar a partir de los dos o tres años, e incluso antes.

Los adultos deben comer sin prisa, masticando adecuadamente los alimentos y teniendo cuidado con los huesos y las espinas.

Hay que prestar un cuidado especial a los braseros, calentadores o cocinas de gas y chimeneas, para evitar accidentes.

Los viajes a zonas de gran altura pueden resultar peligrosos, por lo que es conveniente que el ascenso sea lento y gradual, para facilitar una adaptación progresiva.

Las personas alérgicas o asmáticas deben realizar controles periódicos y tener a su alcance en todo momento los medicamentos apropiados, por si aparece un episodio brusco de asfixia.