Factor Rh

Hace referencia a un elemento presente en las membranas de los glóbulos rojos o eritrocitos de la sangre del 85% de las personas. La denominación se debe a que este componente estructural fue identificado por vez primera por Philip Levine y R. E. Stetson, en 1939, en sus investigaciones sobre la sangre de los monos de la especie Macacus rhesus (Rh es la inicial de rhesus). Las personas que tienen dicho factor se denominan Rh positivas, mientras que las que carecen de él son Rh negativas.

El factor Rh es, junto con el grupo sanguíneo, el elemento que caracteriza el tipo de sangre de cada persona y determina la compatibilidad de las diferentes clases de sangre al practicar una transfusión, además de constituir un elemento importante a la hora de alertar sobre el desarrollo de posibles complicaciones que pueden producirse en el hijo, si los factores Rh del feto y de la madre son diferentes. Asimismo, se han de vigilar especialmente los embarazos en los que la madre sea Rh negativa y el padre Rh positivo.

Incompatibilidad del factor Rh

Cuando una persona Rh negativa recibe sangre Rh positiva en una transfusión, puede desarrollarse una hemólisis, es decir, una destrucción de los glóbulos rojos y, en consecuencia, un proceso de anemia, debido a la disminución de su número. De ahí la importancia de la correcta tipificación de la sangre antes de proceder a este tipo de operaciones.

Un caso particular de incompatibilidad de Rh lo constituye la incompatibilidad Rh maternofetal, que ocurre en niños nacidos de matrimonios en los que la madre es Rh negativa y el padre es Rh positivo. El padre puede transmitir al primer hijo el rasgo Rh positivo. En este caso, se produce durante el parto un paso de glóbulos rojos Rh positivos procedentes de la sangre fetal a la sangre de la madre (Rh negativa), que reacciona desarrollando anticuerpos contra las células fetales Rh positivas. Este primer feto no suele sufrir trastorno alguno, pero si en un embarazo posterior el feto es de nuevo Rh positivo, los anticuerpos anti-Rh que circulan por la sangre materna pasan a la sangre del feto y destruyen sus glóbulos rojos. Este trastorno se conoce como eritroblastosis fetal.

En estos casos el control por parte del ginecólogo ha de ser muy estrecho. El tratamiento preventivo suele ser la administración a la madre de una sustancia denominada gammaglobulina anti-Rh, que evita las reacciones inmunitarias que producen la incompatibilidad.