Presión sanguínea

    La presión sanguínea es la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de los vasos que la conducen. Se trata de una magnitud de intensidad variable que depende sobre todo de la fuerza de las contracciones cardiacas con las que la sangre es impulsada, del volumen y la viscosidad de la sangre, de la elasticidad de los vasos y de la resistencia de los capilares.

    Todos los vasos sanguíneos presentan un valor de presión sanguínea, que es mayor en las arterias que en las venas. El máximo se registra en la arteria aorta, al salir la sangre del corazón, y el mínimo en la vena cava cuando retorna al interior del músculo cardiaco. La diferencia entre la presión arterial media y la venosa es el gradiente de presión sanguínea, que es precisamente el factor que determina el flujo de la sangre a través del cuerpo.

    Los valores que se miden, por medio de un aparato denominado esfigmomanómetro, son la presión sistólica, presión arterial máxima durante cada ciclo circulatorio, y la presión diastólica, presión arterial mínima. Los registros normales medios de ambas magnitudes para una persona sana en reposo son de 120 mm de mercurio para la primera y de 80 mm de mercurio para la segunda.