Asma

Trastorno que se caracteriza por la dificultad para respirar acompañada de pitidos en el pecho (sibilancias), sensación de opresión y tos seca. En el asma se produce una obstrucción reversible al paso de aire que dificulta, asimismo, la espiración del mismo, lo que da lugar, en último término, a una respuesta excesiva de los bronquios denominada hiperreactividad bronquial. Esto se produce porque los bronquios y los bronquiolos se estrechan debido a que los músculos que rodean sus paredes se contraen, pero también puede ser ocasionado por la presencia de moco o por el engrosamiento de la pared debida a la inflamación.

Etiología

La existencia de alergia como factor desencadenante del asma se utiliza habitualmente para clasificar el asma en dos grupos:

- Asma alérgica: es aquella que afecta a los sujetos en los que los ataques son desencadenados por la exposición a agentes desencadenantes (alérgenos) inhalados, como el polvo doméstico, el polen, el pelo de gatos, perros y caballos, las plumas y los hongos, o por la exposición de alérgenos presentes en alimentos como huevos, leche, fresas, pescados, tomate, etc.

- Asma no alérgica: no es posible demostrar que las crisis se produzcan por la exposición a estos agentes.

Tanto en uno como en otro caso, los episodios sintomáticos pueden desencadenarse por factores como las infecciones, el ejercicio, los contaminantes del aire, los medicamentos o por factores emocionales. Las infecciones víricas de garganta o fosas nasales aumentan la reactividad bronquial, pudiendo desencadenar un ataque. El asma puede aparecer después de haber realizado un ejercicio y se ha observado que el grado de humedad y la temperatura del aire inspirado desempeñan un papel importante al respecto, de modo que cuanto más seco y frío sea el aire inspirado es más fácil que se produzca un ataque de asma relacionado con el ejercicio. La presencia de irritantes como el humo de los cigarrillos o los vapores de la gasolina, incluso el aire frío por sí solo, pueden precipitar un ataque. Asimismo, ciertos medicamentos como la aspirina son capaces de provocar crisis de asma en algunas personas. También se ha observado que las emociones pueden ocasionar o incrementar la intensidad de las crisis.

Sintomatología

La frecuencia y la intensidad de los síntomas varían según el tipo de paciente asmático. Los tres factores característicos son: dificultad al respirar, sibilancias y tos. La tos suele ser seca aunque si existe una infección añadida puede acompañarse de expectoración blanquecina o amarillenta. En los casos leves la dificultad para respirar suele aparecer con el esfuerzo, si bien en casos más graves puede existir estando el sujeto en reposo. Las sibilancias (pitidos en el pecho) se hacen audibles habitualmente durante la expulsión del aire de los pulmones.

Durante un ataque agudo el sujeto presenta una brusca dificultad para respirar, la respiración se hace muy corta y quizá no sea capaz de emitir más que unas pocas palabras antes de tener que detenerse a respirar, el sujeto prefiere sentarse recto o incluso inclinado hacia adelante con los brazos apoyados sobre una mesa para ayudarse a respirar, la tos suena seca o perruna, la intensidad de las sibilancias puede ser variable, y suele haber ansiedad y aumento de la frecuencia del pulso. A medida que el ataque empeora pueden aparecer síntomas relacionados con la dificultad del sujeto para eliminar el dióxido de carbono como la confusión y el letargo.

Se distinguen dos formas de presentación según la frecuencia de aparición de los síntomas:

Intermitente. Es la forma más típica y frecuente, se caracteriza porque estos pacientes presentan un número variable de crisis y porque su intensidad puede oscilar desde crisis leves a graves. Los desencadenantes son diversos y en ocasiones no es posible determinarlos.

Crónica. Se caracteriza porque el sujeto presenta casi a diario síntomas de tos y dificultad respiratoria, que por lo general empeoran a primeras horas de la madrugada, y que son de intensidad variable (esto puede guardar relación con algún proceso concreto, por ejemplo, infección) o carecer de causa aparente. Los síntomas del asma crónica pueden empeorar de forma brusca o de manera solapada a lo largo de varios días. Durante éstos es posible observar aparición de obstrucción nasal, tos y dificultad respiratoria tanto de día como de noche. Si la crisis se agrava puede requerir ingreso hospitalario.

Precauciones en el asma

El asma es una enfermedad que debe ser controlada con medicamentos siguiendo la prescripción médica, sin embargo existen una serie de medidas preventivas que pueden adoptarse dependiendo del tipo de asma que padezca cada sujeto y de los factores que lo desencadenan. Así, por ejemplo, en algunos casos es recomendable evitar el contacto con personas acatarradas, el polvo, los ambientes con humo, o el contacto con el aire frío; asimismo, también conviene excluir de la dieta los alimentos alergénicos. Cuando se realice ejercicio, debe ir precedido siempre de una fase de calentamiento. Por último, hay que evitar cambios bruscos de temperatura, el frío, la humedad, la niebla, los vientos, así como los medicamentos que puedan actuar como factores desencadenantes del trastorno.