Esteroides

Los esteroides conforman un grupo de compuestos orgánicos, tanto naturales como sintéticos, que desempeñan esenciales funciones biológicas y metabólicas y que cuentan, asimismo, con una profusa variedad de aplicaciones como fármacos.

Desde el punto de vista químico, los esteroides son lípidos que derivan de una molécula, el esterano, compuesta por 19 átomos de carbono que se ciclan formando cuatro anillos. Tres de los anillos son hexágonos y se les nombra con las letras A, B y C, mientras que el situado en el extremo superior derecho de la molécula es un pentágono y se nombra con la letra D.

Se diferencian dos grandes grupos de esteroides, distinguidos por la posición de los radicales y de los dobles enlaces en la molécula de esterano: los esteroles, de los que forman parte, entre otros, el colesterol y la vitamina D; y las hormonas esteroideas, entre las que se diferencian a su vez las hormonas corticoadrenales y las sexuales.

Esteroles y ácidos biliares. Son el grupo de esteroides más numeroso. Presentan un grupo hidroxilo (-OH) en el carbono en posición 3 del esterano, en el anillo A, y una cadena alifática (lineal) de ocho carbonos en el átomo 17 del anillo D. La sustancia más destacada dentro de los esteroles es el colesterol, que es la molécula base a partir de la cual se sintetizan todos los esteroides.

El colesterol se encuentra de manera muy abundante en el organismo, ya que forma parte de la membrana plasmática que rodea a todas las células animales, a la que da estabilidad y cierta flexibilidad. También está presente en la sangre, cuya concentración debe controlarse, ya que una acumulación excesiva puede provocar enfermedades cardiovasculares graves. Otros esteroles son los ácidos biliares, sintetizados en el hígado, como el ácido glicólico, el ácido desoxicólico, el ácido cólico y el ácido taurocólico, todos ellos derivados del colesterol. A partir de ellos se originan las sales biliares, encargadas de la digestión de los lípidos.

Son también esteroles el grupo de las vitaminas D (D2 y D3), encargadas de la regulación del metabolismo y absorción del calcio. Cada vitamina procede de un esterol diferente: la D2 se origina a partir del ergosterol, una provitamina presente en los vegetales; mientras que la D3 proviene del colesterol.

Hormonas esteroideas. Las sustancias esteroideas se pueden dividir, a su vez, en dos grupos: las hormonas corticoadrenales y las hormonas sexuales, aunque todas ellas se caracterizan por tener un átomo de oxígeno unido por un doble enlace al carbono 3 de la estructura molecular del esterano.

Las hormonas corticoadrenales son sintetizadas y segregadas por la corteza de las glándulas suprarrenales. Entre ellas se distinguen los glucocorticoides y los mineralocorticoides. Los primeros regulan el metabolismo de los carbohidratos, y entre ellos destacan la cortisona y la hidrocortisona (o cortisol). Entre los mineralocorticoides cabe citar a la desoxicorticosterona y a la aldosterona, las cuales regulan la eliminación de sodio y potasio por los riñones y desempeñan una función esencial en el equilibrio electrolítico e hídrico del organismo.

Por su parte, las hormonas sexuales también son segregadas por la corteza suprarrenal, aunque en proporciones muy pequeñas, ya que la mayor proporción se sintetiza en los órganos sexuales primarios, los ovarios y los testículos.

Las hormonas sexuales más importantes son los gestágenos, como la progesterona, que prepara a los órganos sexuales femeninos para la gestación y el momento del parto, los estrógenos, como el estradiol, producidos por los folículos ováricos y que inducen el de desarrollo de los caracteres sexuales secundarios femeninos (desarrollo de las mamas), y los andrógenos, como la androsterona o la testosterona, responsables de los masculinos (cambio de timbre de voz, aparición de vello y barba, etc.).

Aplicaciones farmacológicas

Entre las diversas acciones farmacológicas de los esteroides cabe reseñar el efecto antiinflamatorio y antialérgico de principios activos como la hidrocortisona y sus análogos, como la prednisona, la prednisolona o la dexametasona, o la acción cardiotónica de esteroides como los glucósidos digitálicos. Por otra parte, las hormonas esteroideas sintéticas son la base para la elaboración de diversos anticonceptivos.

Cabe reseñar también los denominados esteroides anabolizantes. Estos fármacos, sintéticos y preparados a partir de testosterona, generan un aumento de la masa muscular y se han empleado, por ejemplo, en el tratamiento de los estados de emaciación propios de los pacientes terminales con síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).

Sin embargo, modernamente su consumo se extendió, primero entre fisicoculturistas y más tarde entre otros atletas, dando lugar al desarrollo de un tráfico marginal o clandestino de estos fármacos, ya que las legislaciones farmacológicas regulan severamente su utilización, dados los importantes riesgos que su uso no prescrito implica para la salud. Se cuentan entre ellos el desarrollo de hipertensión, trastornos cardiovasculares, infertilidad o tumores.