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Apariencia y realidad

La teoría del conocimiento siempre se ha basado en la consideración de dos polos distintos: unas facultades que intentan conocer, y un objeto o cosa que se quiere conocer. La distancia entre uno y otro extremo ha conducido a la contraposición de dos mundos: el real y el aparente. Esta cuestión, que desde una perspectiva natural u ordinaria puede parecer innecesaria, constituye sin embargo la base del pensamiento filosófico de todas las épocas, ya que si el objeto de la filosofía es conocer lo que existe, ¿cómo saber que aquello que uno considera cierto no es sino algo aparente, accidental o innecesario?. Imaginemos que se intenta conocer un objeto cualquiera, como un árbol. Según la teoría del conocimiento clásica, se puede distinguir entre la imagen mental del árbol y el árbol mismo, que crece al margen del entendimiento humano y es por sí. ¿Qué garantía hay de que la imagen mental que el hombre tiene del árbol se corresponde con la naturaleza del árbol mismo? Podría suceder...

Ciencias para el estudio de la Tierra

Conocer el planeta en el que se desarrolla la vida humana ha sido siempre uno de los objetivos de la ciencia a lo largo de la historia. Son muchas las exploraciones e investigaciones desarrolladas acerca de la superficie terrestre para comprender mejor su origen y sus características. En el curso de la historia se han desarrollado diversas ciencias para facilitar la comprensión de cuanto sucede en la Tierra. De la geografía a la meteorología, pasando por la oceanografía, la geología, la topografía, la cartografía o la astronomía, todas ellas persiguen componer un cuadro común sobre el conocimiento científico del planeta y su entorno. Cada una de estas disciplinas se vale de técnicas y metodologías propias para analizar los fenómenos específicos que le competen y prever acontecimientos futuros. Un caso paradigmático es el de la información meteorológica, que permite conocer qué temperaturas o sucesos climáticos se darán en los próximos días, semanas o meses. En las últimas décadas...

El estudio de la bioquímica

El estudio de la bioquímica. La bioquímica es la parte de la química que se encarga de la estructura y la función de los distintos componentes químicos de los seres vivos (proteínas, glúcidos, lípidos y ácidos nucleicos). Estudia además todos los procesos que ocurren en los microorganismos, en las plantas y en los animales, cambios químicos destinados principalmente a obtener energía y elementos básicos para la formación de sus componentes gracias a la transformación de los nutrientes. Estos procesos químicos, que reciben el nombre genérico de metabolismo, están controlados por una serie de sustancias orgánicas denominadas enzimas, elaboradas por las células. La bioquímica no sólo se encarga de investigar aspectos fundamentales de la nutrición o de la genética. También ayuda a entender muchos de los aspectos relacionados con la medicina como son los cambios químicos que ocurren en las enfermedades o el modo en que actúan los medicamentos. Es una ciencia estrechamente relacionada...

El estudio de la genética

La genética, que se empezó a desarrollar con fuerza a partir de la segunda mitad del siglo xix, abre las puertas al conocimiento de la organización y función de los genes y su transmisión de un organismo a otro. Esta rama de la biología está implicada y es fundamental en muchas áreas que nos afectan, como por ejemplo la medicina o la agricultura. En algo tan sencillo como las verduras que comemos habitualmente, o el algodón de una prenda que tengamos en el armario, por ejemplo, está implicada la genética, ya que ambos productos proceden de plantas que han ido variando a lo largo del tiempo, debido a diversas manipulaciones que han perseguido siempre la mejora de las especies. La ingeniería genética ha supuesto una auténtica revolución en este sentido, permitiendo crear tanto animales como vegetales casi «a la carta», con las características necesarias y deseadas para ser organismos «mejores», es decir, mejor adaptados a las necesidades humanas. Además, ha permitido que estos...

El estudio de la química

La química es la ciencia cuyo ámbito de estudio cubre las características y propiedades de las sustancias, así como los intercambios de materia que se establecen entre ellas. Se trata probablemente de la disciplina experimental cuyo campo de acción se va expandiendo en mayor medida con el devenir del tiempo, dado el creciente número de nuevas sustancias y materiales sintetizados por el hombre. Fármacos, plásticos, plaguicidas o fertilizantes de la más diversa índole se incorporan continuamente a las distintas áreas de la actividad humana, mejorando las prestaciones de los empleados con anterioridad. Así sucedió en tiempos relativamente recientes con materiales como los cristales líquidos, cuyo uso permitió el paso de los voluminosos monitores de televisión y computadoras de sobremesa a las pantallas planas, que, entre otras cosas, hicieron posible el desarrollo de las computadoras portátiles. El paso siguiente en esta línea de evolución lo conforman los plásticos conductores,...

El saber científico

Desde un punto de vista etimológico, el concepto de ciencia halla su origen en el de scientia, que procede de scier y quiere decir «saber». Así, en rigor, la ciencia está íntimamente ligada al saber y al conocimiento objetivo, que está dirigido por unas reglas concretas y un método preciso. Sin embargo, popularmente también se llama ciencia al hecho de saber algo indeterminado acerca de las actividades más diversas, como «la ciencia del amor» o «la ciencia del saber estar». Por ello, para realizar una caracterización cabal del concepto de ciencia lo primero que debe hacerse es diferenciar su sentido etimológico y académico de su significado vulgar y general. El origen de la ciencia moderna occidental se encuentra en la Grecia clásica, donde se llevaron a cabo las primeras caracterizaciones sistemáticas de la actividad científica. En su Metafísica, Aristóteles (384-322 a.C.) realizó una clasificación de las actividades humanas relacionándolas con el saber y con el grado de...

El trabajo

El concepto de trabajo está revestido de cierta ambigüedad, puesto que hace referencia a dos realidades similares pero no idénticas. Por un lado designa la actividad que produce algo útil, lo que supone un enunciado objetivo del fenómeno; por otro apunta a una labor penosa, que implica esfuerzo y sacrificio, lo que configura, en cierto sentido, una consideración moral del concepto. Desde un punto de vista etimológico, el término trabajo procede de la palabra latina tripaliare, que quiere decir «torturar», lo que indica que, en su origen, el trabajo estaba emparentado con el sufrimiento antes que con la ejecución de actividades útiles. Otros dos términos latinos sirven para hacer referencia al trabajo e inciden en unos significados similares: opus, que quiere decir obra, acción de fuerza, y laboro, que indica laboriosidad. Esta doble significación del concepto también se encontraba en los dos términos empleados en el griego clásico para referirse al trabajo: enérgeia, equivalente a...

Facultades del conocimiento. Sensación y percepción

Una de las características más importantes de la filosofía consiste en su capacidad para volver sobre sí misma con el fin de determinar la validez de las verdades que propone. De esta forma, es habitual leer en la obra de los filósofos más notorios que pensar es reflexionar, volver sobre lo ya pensado con el fin de obtener una conciencia más certera de ello. Esto lleva a la filosofía a replantearse continuamente cómo se llega a un conocimiento «verdadero». Sin embargo, como la filosofía se basa en el pensamiento en tanto que facultad universal, como parte esencial de la naturaleza humana, lo que se analiza no es tanto cómo piensa o se acerca a la realidad éste o aquél filósofo sino la manera en la que razona el hombre mismo, cómo el ser humano conoce el mundo que le rodea. De esta forma, cuando se legitima a sí misma en tanto que ciencia del conocimiento también legitima al hombre y a las demás ciencias particulares. Por contra, cada vez que estudia la manera en la que una ciencia...

La astronomía como ciencia

En las llanuras inglesas del norte de Salisbury se encuentra Stonehenge, uno de los monumentos megalíticos más visitados del mundo. En un estado de conservación extraordinario para tratarse de una construcción que se inició en el año 3100 a.C., su monumental doble círculo de menhires y dólmenes ha dejado un testimonio intrigante y revelador de los usos y los conocimientos de las gentes del Neolítico en el noroeste de Europa. Las interpretaciones acerca del significado del monumento, mucho más sofisticado, por ejemplo, que la hilera de grandes piedras verticales de Avebury de las proximidades, han sido numerosas, diversas y controvertidas. Parece clara su finalidad de templo religioso al aire libre, dedicado a ceremonias y acaso a cultos sacrificiales. No obstante, el singular reparto de los elementos de la construcción ha llevado a elucubrar acerca de su posible función de calendario agrícola, predictor de eclipses y primitivo observatorio astronómico. Esta última opinión viene...

La física como ciencia

La física como ciencia. En los tiempos actuales, la física se ha establecido como una de las disciplinas científicas imprescindibles para el conocimiento del entorno natural. Sin embargo, en sus orígenes no se diferenciaba de la filosofía y de las especulaciones mentales acerca de los principios del Universo, el ser humano y la esencia divina. En las primeras culturas, la descripción del cosmos aparecía jalonada de episodios míticos en los que la fuerza y perspicacia de la observación se enmarcaban en un contexto de connotaciones precientíficas y un enfoque mágico no exento de cierta ingenuidad. Hubo que esperar a los inicios de la Edad Moderna para que este ámbito del saber se alejara de los planteamientos de la antigua filosofía natural y desarrollara un cuerpo autónomo de conocimientos mediante poderosas herramientas de cálculo y reflexión lógica. Sustentado en la observación y la experimentación, el método científico encontraría en las nacientes ciencias físicas el terreno...

La metodología científica

La ciencia es un modo de conocimiento formulado en un lenguaje riguroso y elaborado de acuerdo con una metodología adecuada, de tal forma que lo que la distingue de cualquier otra forma de saber es, sobre todo, la posesión de un método específico de investigación. El saber ordinario, por el contrario, constituye una forma de expresión que contiene un conocimiento impreciso y relativo de las cosas, que se presenta de manera asistemática y sin ningún grado de objetividad. La historia del pensamiento y la historia de las ciencias suponen, en este sentido, una tentativa por determinar cuál es la manera adecuada de abordar el fenómeno del saber y cómo marcar las distancias entre el conocimiento basado en una metodología y el saber ordinario, que se halla desprovisto de ella. Por otra parte, la consideración de un método que satisfaga las exigencias más apremiantes de la investigación científica supone la confrontación de dos vías: la que va desde la razón y la lógica hasta los hechos,...

La técnica y la tecnología

La técnica y la tecnología constituyen la prolongación natural de la ciencia y de la consideración racional de la realidad. La filosofía, contra lo que muchos suelen pensar, no se limita a describir el mundo en términos abstractos. El pensamiento de Hegel, por ejemplo, llamaba al ser humano a tomar las riendas de lo real, a transformar la naturaleza a través del trabajo y de la técnica. Ahora bien, ¿cuáles son las consecuencias de esta consideración técnica del mundo? ¿Hasta qué punto puede el hombre transformar lo real sin verse expuesto a unas consecuencias que no puede controlar? En otras palabras: el sujeto puro del conocimiento, que René Descartes se encargó de postular en sus meditaciones, sólo existe desde una consideración abstracta del hombre y su mundo. En lo que se refiere al mundo real, «de carne y hueso», el despliegue del saber conduce a la consideración del mundo como instrumento para la satisfacción de unos anhelos y unas necesidades. De esta manera, la técnica y la...

La verdad

Como corolario a todas las consideraciones en torno a la teoría del conocimiento aparece la verdad. Las estructuras gnoseológicas, las facultades humanas, la relación entre Dios y el hombre, los fenómenos, las cosas en sí..., todos los conceptos trazados a lo largo de la historia del pensamiento poseen un único fin: hallar la verdad. Lo verdadero ha sido concebido desde distintos puntos de vista, atendiendo a la manera en que cada periodo histórico y cada pensador han comprendido el mundo, de tal forma que ha acabado presentándose como un reflejo de la concepción del hombre y su realidad. Así, estudiar la verdad supone acercarse a la esencia humana y a sus expectativas a partir de la relación entre los contenidos mentales y las estructuras de la mente del hombre y los objetos que pueblan el mundo. El concepto de verdad puede tener una serie de significaciones muy diversas, de tal modo que hace referencia tanto a la existencia real de una cosa como a la verdad de un juicio, de una...

Las ciencias biológicas

Las ciencias biológicas son un conjunto de ciencias de la naturaleza cuyo objeto de estudio son los seres vivos y los procesos que les son propios. A lo largo de su historia, la biología ha profundizado en el conocimiento de todas las formas de vida existentes, desarrollando teorías que la han llevado a erigirse en una ciencia. Debido a que la vida se presenta de formas muy diversas y a la gran complejidad que ésta entraña, se hace necesario abordar su estudio a través del enfoque particular de diversas disciplinas, que guardan relación entre sí y que componen, todas juntas, el cuerpo de las ciencias biológicas. Estas disciplinas han aparecido paulatinamente como consecuencia lógica de la adquisición y acumulación de conocimientos y de la implementación de nuevas tecnologías que permitían su desarrollo. Las principales ciencias biológicas aparecen enunciadas en la tabla 1. A su vez, existen subdivisiones para cada una de estas disciplinas. Así sucede, por ejemplo, con la zoología,...

Las matemáticas como ciencia

El ser humano ve en las matemáticas una de sus creaciones más universales. Dotada de un lenguaje simbólico propio muy poderoso, la ciencia matemática trasciende las fronteras del idioma y puede ser comprendida sin necesidad de traducciones por los especialistas de todas las nacionalidades. Esta realidad ha llevado algunas veces a realizar propuestas tan ilustrativas como extravagantes. Éste es el caso, por ejemplo, de la presentada por el alemán Carl Friedrich Gauss, uno de los matemáticos más luminosos de la historia, quien, en 1920, se preguntó cómo podría advertirse a unos supuestos extraterrestres de la existencia de vida inteligente en nuestro planeta. Como respuesta, el propio Gauss sugirió trazar un gigantesco triángulo rectángulo sobre los bosques de Siberia que reprodujera el teorema de Pitágoras. El supuesto que guiaba el razonamiento de Gauss es que, si existieran civilizaciones extraterrestres avanzadas, habrían de poseer conocimientos matemáticos idealizados que,...

Las revoluciones científicas

El concepto de revolución posee una serie de significaciones emparentadas, de tal modo que puede hacer referencia tanto a los cambios bruscos dentro del transcurrir de la política o de la ciencia como al movimiento regular de un objeto o fenómeno cualquiera. El origen del término se encuentra en una metáfora científica, más concretamente astronómica, que indica que las revoluciones son «el movimiento de un astro en todo el curso de su órbita». En lo que se refiere a su aplicación política, el empleo del concepto astronómico halla su justificación en el hecho de que, según los historiadores y los políticos, los procesos históricos y sociales están conformados por cuatro fases distintas: la tiranía, la resistencia, la guerra civil y la restauración. Sin embargo, desde un punto de vista histórico y científico, el concepto de revolución hace una referencia directa tanto a la profunda transformación que Nicolás Copérnico (1473-1543) operó en el mundo de la cosmología cuando demostró...

Los límites del conocimiento

La teoría del conocimiento supone la comprensión del conocer a través de la relación entre unas facultades que conocen, que se encuentran en un sujeto, y un objeto que es conocido, y que suele situarse en el mundo de la experiencia. Las diferentes teorías que llenan la historia del pensamiento occidental han acotado el alcance del conocimiento humano determinando la forma en la que se relacionan ambas estancias, bien dándole mayor libertad al sujeto y reduciendo el alcance del objeto; bien limitando las facultades del conocimiento y concibiendo el objeto como una realidad que no puede ser ni manipulada ni transformada. En esta delimitación del conocer humano es mucho lo que se pone en juego. Un conocimiento ilimitado supone la aprehensión completa del mundo, y legitima al ser humano para que lo utilice y lo explote como se le antoje, como si se tratase de un nuevo dios racional que es capaz de crear y destruir. Por el contrario, un conocimiento restringido por las circunstancias,...

Los procesos del conocimiento

A la hora de conocer una realidad cualquiera, uno de los hechos más determinantes es la manera en la que el sujeto delimita el objeto de estudio y los procesos que sigue para llegar al establecimiento de la verdad. La teoría del conocimiento no puede limitarse en este sentido a describir la forma en la que funcionan las facultades del conocimiento, la sensación, la apariencia o la verdad. También hay que analizar cómo se concibe el objeto de estudio y qué relación guarda éste con otros objetos y conceptos. Dentro de los procesos de conocimiento cabe destacar muy particularmente tres: la abstracción, la inducción y la deducción, cada uno de los cuales ha estado sujeto a importantes y determinantes estudios a lo largo de la historia del pensamiento y de la teoría del conocimiento. En filosofía, se denomina abstracción a la operación mediante la cual el sujeto elige el objeto o propiedad del objeto que va a estudiar y lo separa de los otros objetos o propiedades que lo rodean, sean...

Método científico

El objetivo de la ciencia, especialmente de las experimentales en mayor o menor grado, es establecer teorías que permitan conocer lo desconocido a partir de observaciones. Ello lleva a fundamentar los desarrollos teóricos en los resultados empíricos y, a su vez, a refrendar la validez de las teorías científicas por su valor predictivo o explicativo de los fenómenos naturales. Este conjunto de hipótesis contrastadas experimentalmente se reúnen en un cuerpo doctrinal de conceptos y leyes de interrelación. Así pues, según el procedimiento aceptado del método científico, el comienzo de una ley está en las observaciones. A partir de ellas, se elabora una explicación racional y coherente de las mismas que recibe el nombre de hipótesis. El paso siguiente es el contraste de estas hipótesis en un doble plano: con nuevos hechos observados y con aplicación a predicciones. Si este contraste es positivo, la hipótesis se revela como veraz y pasa a la categoría de ley. En caso contrario, la...

Método deductivo

En la antigüedad y en periodos posteriores no ha sido inhabitual que el ser humano busque explicación a los fenómenos del mundo que le rodea en las acciones de unos poderes ocultos identificados con diversos dioses. Así, por ejemplo, el hecho de que la cosecha de un año hubiera sido buena se comprendía por la benevolencia de la deidad de la agricultura y, si había sido mala, se justificaba por la irritación de esa misma deidad por alguna ofensa de los campesinos. Entre los primeros grupos de pensadores que rechazaron este tipo de justificaciones y en afirmar que el hombre puede explicarse todo con el único ejercicio de su capacidad de razonar fueron los filósofos griegos, conocidos con el nombre de presocráticos. Entre ellos, por su influencia en la matemática, puede citarse a Euclides y a Tales de Mileto. En el siglo IV a.C., Aristóteles aportó los principios de la lógica, que consideraba imprescindible para llegar a conclusiones correctas. El filósofo griego definió dos métodos...