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El hombre, animal racional

La riqueza que impregna la naturaleza humana hace de ésta una realidad compleja, llena de matices. El hombre es capaz de cazar, escribir, pintar, trabajar o soñar, puede construir grandes ciudades y llegar a otros planetas; sin embargo, también es capaz de mentir, robar, asesinar. De esta manera, el ser humano se presenta como una realidad que se caracteriza por la flexibilidad para adoptar numerosos roles y por una esencia contradictoria, que le permite adaptarse a situaciones muy distintas sin por ello dejar de ser hombre. En el seno de esta complejidad es necesario encontrar algún elemento que explique todas estas potencialidades y que esclarezca a su vez el origen de su actividad, que sea específicamente humano y lo distinga de todos los demás seres que pueblan el mundo. Se ha demostrado que muchos otros animales son capaces de jugar o de trabajar en sociedad para adaptarse al entorno, y que hay incluso algunos que emplean algo semejante al lenguaje: ¿qué es entonces lo que...

El hombre, animal social, animal político

Si el hombre ha sido definido a lo largo de la historia del pensamiento como un animal racional, determinado por el pensamiento; como un animal que fabrica, que trabaja sobre la naturaleza; o como un animal emocional, que siente la realidad; no menos importante y universal es su caracterización como animal social o político, como ser que se define a partir de su relación con otros seres, puesto que nada en el hombre es completamente privado, nada hay en él que se pueda esconder a los otros hombres. En este sentido cabe destacar la importancia de los conceptos de relación y comunicación tanto en el hombre como en el resto de los seres vivos. Incluso la propia vida, la existencia, desde sus formas más rudimentarias de expresión, se basa en la comunicación. Las células necesitan de otras células para sobrevivir, las neuronas necesitan de otras neuronas para transmitir impulsos eléctricos, los animales de otros animales para alimentarse y para procrear. En el caso del individuo, estas...

El hombre, centro del universo

La realidad, tal y como aparece ante el ser humano, está compuesta por un número infinito de elementos y aspectos. Los planetas y las estrellas que integran el Universo son multiplicados por las observaciones astrológicas que se vienen realizando desde el origen de las civilizaciones avanzadas, haciendo del planeta Tierra una parte minúscula de la totalidad del cosmos, una parte casi insignificante en lo que se refiere a tamaño o proporción. De forma paralela, la biología ha terminado admitiendo que el ser humano no es sino un ser vivo más, un animal cualquiera que sobrevive frente a otros muchos animales y seres sin que nada material parezca diferenciarlo de ellos. Sin embargo, a pesar de que desde un punto de vista físico se ha demostrado que el hombre sólo es una forma más de existencia, desde las perspectivas éticas, religiosas o filosóficas se ha relativizado, matizado e incluso negado en muchas ocasiones esta pretendida insignificancia del ser humano, entendiéndolo y...

El hombre, ser espiritual

El ámbito religioso y espiritual ha modificado decisivamente el sentido y el alcance de la existencia humana, poniendo de manifiesto que los objetos y las realidades materiales no son capaces de dar cabida por sí mismos al juego de deseos y necesidades que constituyen la vida. El Universo se muestra en principio como una suma compleja de elementos finitos que nacen y mueren sin descanso, repitiendo una y otra vez los mismos ciclos existenciales; pero el hombre necesita algo más, se resiste a contentarse con los objetos que tienen fin, con las realidades mortales, limitadas, de este mundo, y se dedica a imaginar e idear otras realidades y otros objetos infinitos que no se acaban, que son eternos, que prometen una vida plena. El concepto del espíritu, de espiritualidad, congrega gran parte de los sueños del ser humano, y aquél no tiene sentido sino es dentro de la asunción de la existencia del alma. La relevancia de ésta es tal que ninguna forma de filosofía ha podido dejar de...

El hombre, ser libre

Al igual que la racionalidad o la sociabilidad, la libertad constituye otro elemento fundamental dentro de la naturaleza humana, que complementa y da sentido a cada una de las facetas que determinan su existencia. Así, nada de lo que el hombre es capaz de hacer tiene sentido si no viene ideado y realizado desde la libertad. Frente a los procesos naturales que parecen ser siempre iguales y no admiten otras posibilidades, el actuar libre del hombre resulta una extraña y valiosa forma de vida que produce todo lo que caracteriza el mundo humano. De esta manera, el instinto que conduce el actuar de los animales no racionales los ata a unas pautas que no pueden evitar (comer, defender un territorio, etc.); sin embargo, el hombre es el único ser que es capaz de elegir su forma de actuación al margen de los instintos, a pesar de lo que le dicte su cuerpo o el entorno. De la libertad nace todo lo que de valioso hay en la existencia, ya que ser libre implica, en cierta medida, ser el...