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Ciclo estacional

El movimiento de traslación terrestre hace que los rayos solares incidan con diferente inclinación en cada parte del planeta a lo largo del año. Como consecuencia, existen las cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno. En verano, los rayos alcanzan la superficie de forma perpendicular y calientan más, mientras que en invierno llegan sesgados y producen menos calor. Las cuatro posiciones astronómicas en las que se sitúa la Tierra a lo largo de su recorrido establecen los límites entre las cuatro estaciones. El ciclo estacional es diferente en los dos hemisferios. En el hemisferio norte, el solsticio de verano tiene lugar hacia el 21 de junio, que es el día con el tiempo de iluminación más largo. El solsticio de invierno es el 21 o 22 de diciembre, el día con menos tiempo de iluminación y con la noche más larga del año. El 21 de marzo de produce el equinoccio de primavera, y hacia el 23 de septiembre el equinoccio de otoño. En las regiones templadas es más fácil...

La Tierra en el Sistema Solar

El terrestre es el único planeta conocido que reúne las condiciones idóneas de atmósfera, humedad y temperatura para albergar la vida. Sin embargo, es sólo un cuerpo planetario más en la inmensidad del Universo, una isla en el espacio interplanetario, el cual, a su vez, es un diminuto archipiélago en el espacio interestelar de la Vía Láctea. Este archipiélago conforma el Sistema Solar, donde reina el Sol flanqueado por una cohorte de planetas mayores y menores, asteroides, satélites y cometas. Uno de los grandes interrogantes que se han planteado a lo largo de la historia es el origen y la evolución del Universo, que durante mucho tiempo se creyó estable. La hipótesis más admitida actualmente y fuertemente refrendada en 2014 por astrónomos del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics que anunciaron la detección de ondas gravitacionales primordiales, es la de una gran explosión primigenia, o Big Bang, de la que hace unos 13.700 millones de años nació el cosmos. Tras el...

Rotación terrestre

Cuando gira alrededor de su propio eje, una línea imaginaria inclinada entre los polos norte y sur, la Tierra describe un movimiento de rotación. Se trata de un movimiento continuo en sentido contrario a las agujas del reloj (de oeste a este), que tiene como consecuencia la sucesión del día y la noche. Los rayos del Sol no alcanzan a iluminar toda la superficie cuando la Tierra gira, al ser ésta una esfera, por lo que mientras sus rayos inciden sobre una zona, la opuesta permanece a oscuras. Para completar un giro se necesitan 23 horas, 56 minutos y 4 segundos, aproximadamente. Este periodo de tiempo se llama día. Sin embargo, la duración de los días (entendidos aquí como horas de luz solar) y las noches no es igual en todas las zonas. En el ecuador la sucesión día-noche se produce cada 12 horas, mientras que en los polos se da cada 6 meses. La velocidad media de rotación en el ecuador es de 1.670 kilómetros por hora.

Sistema solar

El amplio conjunto de astros al que se denomina Sistema Solar está formado por una estrella (el Sol), ocho planetas mayores, varios planetas menores y varias decenas de satélites que orbitan alrededor de los planetas. A ellos se añaden cuerpos sólidos o gaseosos más pequeños, llamados asteroides y cometas, y polvo y gas interplanetarios. La estrella central del Sistema Solar es el Sol. Muchas culturas de la antigüedad lo adoraron como a un dios, pues es fuente de la vida. Comparado con la Tierra, es un astro inmenso, cien veces mayor que el terrestre. En cambio, en el panorama estelar es una estrella modesta, tanto en tamaño como en luminosidad. Situado en el centro del sistema, en torno al Sol giran planetas y asteroides en órbitas concéntricas. Un planeta es un cuerpo carente de luz propia que se mueve cerca de una estrella que le facilita calor y luminosidad. En sentido estricto se define como un cuerpo que gira alrededor del Sol, que adopta una forma prácticamente esférica por...

Traslación terrestre

A la vez que gira sobre sí misma, la Tierra se desplaza también alrededor del Sol describiendo una órbita elíptica. Tal es el movimiento de traslación. Para dar una vuelta completa al astro, la Tierra tarda 365 días y casi 6 horas, a una velocidad media de unos 107.000 kilómetros por hora. En la trayectoria elíptica, la posición del planeta con respecto al Sol varía en cada época del año, ya que unas veces se sitúa más cerca y otras más lejos. Como el eje de rotación está inclinado, expone a los rayos solares un hemisferio y luego otro. Así, los rayos del sol inciden de forma distinta en cada lugar, lo que genera las diferentes zonas climáticas del planeta (dos templadas, dos frías y una cálida) y la sucesión de las estaciones. El movimiento de traslación permite también medir el tiempo. Los 365 días, aproximadamente, que tarda el planeta en completar la órbita en torno al Sol componen un año, que se divide en 12 meses (6 de ellos de 31 días, 5 de 30 días y el mes de febrero, que...