Adriático

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Dominio marítimo secundario del mar Mediterráneo que se extiende entre las penínsulas italiana y balcánica formando una ensenada alargada que abarca desde el golfo de Trieste hasta el canal de Otranto, vía que le conecta con el mar Jónico. Se prolonga a lo largo de 800 kilómetros, su amplitud media ronda los 180 metros y ocupa un área de 130.000 kilómetros cuadrados.

El Adriático no es un mar muy profundo, ya que alcanza como máximo los 1.324 metros de hondura, y sus aguas no son tampoco muy salobres, especialmente en la parte septentrional, como consecuencia de las aportaciones que recibe de los ríos Adigio y Po, entre otros.

Los dos litorales que le rodean presentan rasgos diferentes. La costa italiana tiene un trazado recto, bajo y monótono, alterado solamente en el golfo de Venecia, el delta del río Po, los cabos de Cónego y Gargajo y el golfo de Manfredonia. El litoral balcánico, por su parte, ofrece un perfil alto y abrupto con abundantes golfos, bahías e islas, como las de Cres, Krk, Dugi y Korcula. Los dos puertos naturales que se sitúan al norte de esta costa son los de Rijeka y Dubrovnik, mientras que al sur se localiza el de Durrës, en Albania.

Todo este entorno está sometido a la influencia de los vientos bora y siroco que se suceden durante el invierno. El primero es una intensa masa de aire procedente del nordeste que sopla desde las montañas hasta el mar, y el segundo proviene del sudeste.

El Adriático debe su denominación a la antigua ciudad romana de Adria, en la región italiana del Véneto, y desde tiempos remotos ha desempeñado un papel esencial en el tráfico comercial europeo con oriente. Iniciado el siglo XVII, sin embargo, la actividad de sus puertos se redujo al espacio local. Desde mediados del siglo XX, el auge del sector turístico supuso un importante impulso para la economía de los enclaves costeros del Adriático.