Addis Abeba

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Capital de la República Federal de Etiopía. Fue designada capital en 1889. Dos años antes la emperatriz Taitu convenció a su marido, el emperador Melinek II, para que fundara una ciudad que sustituyera al entonces centro político de la nación, Entoto, situada en lo alto de una planicie de clima muy riguroso. Taitu bautizó a la nueva capital Addis Abeba, es decir, “Nueva Flor” en lengua amárica.

Está situada en el centro geográfico del país, en las altiplanicies del macizo etíope. Se eleva a 2.440 metros de altitud y disfruta de un clima muy suave y templado. Está rodeada de colinas y montañas de las que nacen varios manantiales de aguas termales. Además de ser la capital del país, goza de un régimen administrativo autónomo.

Tiene una población de 2.973.000 habitantes. Su estructura étnica es muy variada, como la de todo el país, en el que pueden registrarse cerca de cincuenta etnias diferentes, de las que las mayoritarias son la oromo, la amhara y la tigré. Aunque el idioma oficial es el amárico, en Addis Abeba, como consecuencia de esa variedad, se hablan otras lenguas. Las religiones mayoritarias son la cristiana ortodoxa y la musulmana. A causa de las guerras con Eritrea y de las hambrunas, la población de Addis Abeba ha aumentado significativamente desde los años sesenta del pasado siglo, recibiendo la emigración procedente de otras zonas del país, sobre todo del sur. También la ciudad ha crecido, extendiéndose de forma caótica y surgiendo arrabales marginales en los que se levantan los tuculs, chozas circulares rodeadas por una empalizada. Estos barrios de la periferia contrastan con el moderno diseño del centro de la ciudad, con amplias avenidas, donde se encuentran las sedes de algunas organizaciones internacionales.

La economía de Addis Abeba depende fundamentalmente de su condición de capital del país. Es el centro administrativo y financiero y en la ciudad se concentra casi toda la actividad comercial e industrial de Etiopía. Sus principales industrias fabrican calzado, productos textiles, alimentarios, derivados de la madera y químicos. Toda la actividad de exportación e importación del país se canaliza a través de la ciudad, que mantiene un activo comercio con los puertos del mar Rojo. Constituye un importante nudo de comunicaciones, cuenta con aeropuerto internacional y el ferrocarril conecta la capital etíope con Yibuti.

Durante los primeros años de su historia, Addis Abeba fue poco más que la residencia del emperador y un acuartelamiento militar. Entre 1935 y 1941, los italianos hicieron de Addis Abeba la capital de su colonia de África Oriental, y mucho de la configuración moderna de la ciudad se debe a las obras que se acometieron entonces. Se construyeron casas de estilo europeo y se trazaron nuevas calles, más anchas y pavimentadas, y se dotó a la ciudad de agua corriente y de una central hidroeléctrica. Durante la Segunda Guerra Mundial, los británicos sustituyeron a los italianos en el gobierno de la ciudad hasta que, terminada la guerra, Etiopía recobró su independencia.

Como sitios de interés, deben destacarse el mercado, uno de los mayores al aire libre del continente africano, y el Museo de Estudios Etíopes. En las calles del centro y, fundamentalmente, en la Piazza, se concentran casi todos los edificios y los comercios de estilo europeo. El espectáculo más popular es el fútbol, y al sur de la ciudad se ha creado un centro recreativo con un lago en donde pueden practicarse deportes náuticos.

En Addis Abeba se publican varios periódicos, tiene universidad y una Escuela Nacional de Música. Varias organizaciones internacionales han establecido su sede en Addis Abeba, como la Organización para la Unidad Africana (OUA) y la Comisión Económica para África de Naciones Unidas.