Alexandr Borodín

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Uno de los máximos exponentes del nacionalismo en la música rusa a pesar de la brevedad de su obra, el compositor Alexandr Porfiriévich Borodín (1833-1887) ocupa un lugar de privilegio en la historia musical de su país merced a la ópera El príncipe Igor, que no pudo llegar a concluir.

Borodín nació el 12 de noviembre de 1833 en la ciudad rusa de San Petersburgo. Hijo ilegítimo del príncipe caucasiano Guedeanov, tuvo una educación esmerada, durante la cual estudió violín, piano y flauta (instrumentos de los que fue un virtuoso intérprete). Sin embargo, desde muy joven se decantó por la medicina, cuyos estudios inició en la Academia Médica Quirúrgica de San Petersburgo.

A partir de doctorarse, en 1858, simultaneó sus dos grandes actividades profesionales: la composición musical y la cátedra de química. Casado con la pianista Ekaterina Protopopova, entre 1862 y 1867 gestó su primera obra, la Sinfonía número 1 en mi bemol.

Gracias a su amistad con el músico Mili Balakirev pasó a formar parte del grupo de compositores que más tarde sería conocido como el de “Los Cinco”, conformado, además de por ellos dos, por Rimski-Kórsakov, Modest Mussorgski y César Cui. Se trataba de un círculo intelectual de músicos innovadores, vinculados a las concepciones estéticas del nacionalismo, que llegarían a destacar tanto por sus composiciones sinfónicas como camerísticas.

Durante el resto de su vida, Borodín fue creando, lentamente, su obra, al tiempo que proseguía su trabajo en la cátedra de química. Así, vieron la luz la Sinfonía número 2 en si menor, el famoso poema sinfónico En las estepas del Asia central, dos cuartetos de cuerda y diversas canciones y composiciones para piano. A su muerte dejó inconclusas una tercera sinfonía y la ópera en tres actos El príncipe Igor, la cual, una vez terminada por Rimski-Kórsakov y Alexandr Glazunov, se convertiría en una de las piezas claves del repertorio.

La música de Borodín se caracterizó por su estilo épico, con una marcada influencia del folclore ruso y una inspiración oriental muy particular, llena de ritmos y colores. Del mismo modo fue un prestigioso científico, destacado especialmente en el estudio de los aldehídos. Borodín murió en su ciudad natal el 27 de febrero de 1887.