Alexander Graham Bell

Alexander Graham Bell en su primera comunicación telefónica Nueva York-Chicago.

Alexander Graham Bell (1847-1922), logoterapeuta y físico norteamericano, de origen escocés, inventor del teléfono.

Juventud

Alexander Bell (el segundo nombre no lo adoptaría hasta la edad de 11 años) nació el 3 de marzo de 1847 en Edimburgo, Escocia. El joven Alexander fue educado por su familia y, al igual que sus predecesores, pronto se sintió interesado por el estudio del sonido (su padre, Alexander Melville Bell, era profesor de dicción, y su abuelo se había dedicado a la retórica). Una vez concluida su educación comenzó a trabajar como profesor, labor que compaginó con sus primeras investigaciones, y en 1868 se convirtió en ayudante de su padre, en la ciudad de Londres.

Cuando en 1870 Graham Bell se vio aquejado de tuberculosis –enfermedad por la que habían fallecido sus hermanos–, la familia, temerosa de su salud, se trasladó a Ontario, Canadá, donde Bell se repuso con rapidez.

Su padre había desarrollado un método de comunicación para sordos, y Graham Bell tomó el testigo de su interés, inaugurando una escuela en Boston donde instruir a futuros profesores para sordos en 1872.

El teléfono

Su lucha por facilitar la comunicación con las personas sordas le hizo embarcarse en la construcción de un aparato capaz de transmitir el sonido mediante impulsos eléctricos; en el proyecto contó con la inestimable colaboración de un joven mecánico llamado Thomas Watson y con las aportaciones económicas de los agradecidos padres de dos de los estudiantes sordos a quienes Graham Bell había prestado ayuda. El proceso fue tan arduo que la salud de Bell volvió a flaquear, obligándole a efectuar un alto y retirarse temporalmente a la residencia de sus padres en Ontario.

Finalmente, el 7 de marzo de 1876, la Oficina de Patentes de los Estados Unidos concedió a Bell la patente número 174.465, correspondiente a: “El método de, y el aparato para, transmitir voz y sonidos telegráficamente mediante ondulaciones eléctricas, de forma similar a como las vibraciones del aire acompañan la voz y otros sonidos”. Acababa de nacer el teléfono. La primera transmisión telefónica tuvo lugar en la casa de Graham Bell. Desde el granero le dijo a su ayudante, que estaba en la planta baja: “Señor Watson, le necesito. Venga aquí, por favor”.

Nuevos proyectos

En los siguientes años Bell se vio envuelto en los numerosos litigios interpuestos por otras compañías a causa de la patente del teléfono, incluidas varias subsidiarias de la importante Compañía de Telégrafos Western Union. Aun así Bell tuvo tiempo de casarse con Mabel Hubbard y de inventar el fotófono, consistente en un sistema de transmisión de sonido mediante impulsos luminosos, así como nuevas técnicas para enseñar a hablar a los sordos.

En 1880 fue reconocido en Francia con el Premio Volta, creando con los 50.000 francos que acompañaban al galardón el Laboratorio Volta. En este lugar, con la colaboración de Charles Summer Tainter y de su primo, Chichester A. Bell, inventó el gramófono. Éste consistía en un sistema en el cual un cilindro de cera que giraba a velocidad controlada era grabado en su superficie con un punzón, dando lugar a un primitivo método de grabación del sonido, que a la postre representaría el origen del gramófono.

En 1882 Bell adoptó la nacionalidad estadounidense, adquiriendo tres años después un terreno en la isla de Cape Breton, en Nueva Escocia, donde estableció su residencia de vacaciones, provista de laboratorios de investigación.

En 1898 fue nombrado presidente de la National Geographic Society. Convencido de que la mejor forma de enseñar geografía era mediante imágenes, con la ayuda de su futuro yerno, transformó el hasta entonces modesto panfleto periódico de la sociedad en una publicación atractiva, didáctica y de enorme éxito. Al mismo tiempo se mantuvo entregado a diferentes investigaciones, como las referidas a un aparato de aviación y a un sistema de obtención de agua potable mediante condensación. A su muerte, contaba con 30 patentes a su nombre; 18 en solitario y 12 junto a sus diversos colaboradores.

Graham Bell falleció en su residencia de verano, en Cape Breton, Nueva Escocia, el 2 de agosto de 1922.