Ahorro pasivo de energía

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Mejora de las condiciones de utilización de los recursos energéticos, a fin de evitar su despilfarro.

El indudable hecho de que las fuentes de energía masivamente empleadas en la actualidad no son inagotables ha movido a los gobiernos de todas las naciones desarrolladas a promover entre sus respectivos ciudadanos una política de ahorro energético, encaminada a reducir al máximo el gasto de los recursos existentes.

Esta economía de la energía puede efectuarse de dos maneras: activa y pasiva. La primera consiste en prescindir del uso de cualquier dispositivo que consuma energía. En este sentido, se adoptarían actitudes como, por ejemplo, el abandono del transporte privado, sustituyéndolo por el público, lo que supone para muchas personas una disminución de su calidad de vida. El ahorro pasivo, por el contrario, no implica prescindir de comodidad alguna, sino más bien de no hacer gastos innecesarios, no sólo en lo referente a la energía, sino que puede extenderse a otros recursos de existencia limitada. En este sentido, puede mencionarse el empleo de agua jabonosa, una vez filtrada, para el riego de plantas, o el de aguas negras y las basuras orgánicas, tras la fermentación anaerobia de las mismas, como materia prima para lograr biogás. La idea general es lograr un ciclo, en el que los residuos sean aprovechables.

En el ahorro pasivo de energía, pueden considerarse varios aspectos, la mayoría de los cuales se hallan en la decisión personal, por lo que, para ejecutarlos, basta con la voluntad personal del usuario. Algunos de los más notables se indican a continuación.

Uso de la calefacción:sin pérdida de confort, la energía invertida en calefacción puede disminuirse de manera importante con un adecuado aislamiento de la vivienda, mediante los materiales que brinda el mercado (perlita, lana de vidrio, corcho, etc.). Del mismo modo, los cristales dobles en ventanas, además de proporcionar un deseable aislamiento acústico, ayudan, gracias a la cámara de aire que poseen, a minimizar los intercambios energéticos con el exterior.

Del mismo modo, el empleo de cierres herméticos en puertas y ventanas también ayuda a mantener las temperaturas interiores sin gastos innecesarios de energía. La aireación de la casa durante los tiempos necesarios (unos diez minutos al día), el empleo de termostatos que desconecten el sistema al llegar a la temperatura programada, el diseño bioclimático de la vivienda, aprovechando las mejores orientaciones para la misma y la graduación del ingreso de radiaciones solares, según la estación del año, mediante persianas, toldos, estores, etc., son también medidas aconsejables.

Uso de electrodomésticos: la utilización racional de estos dispositivos puede suponer un importante ahorro energético. El cocinar con ollas de presión rápidas o con el mínimo de agua para la cocción de los alimentos son medidas de ahorro energético.

En el caso de los frigoríficos, no introducir en ellos comida no enfriada previamente, situarlos lejos de fuentes de calor, como, por ejemplo, radiadores, no abrir frecuentemente sus puertas o descongelarlos periódicamente, si no poseen descongelación automática, son prácticas que conllevan un menor consumo de energía.

En el caso de las lavadoras, el empleo preferente de programas de lavado en frío, el ingreso en la misma de agua caliente central, si este servicio se halla en la vivienda, en lugar de que sea la propia lavadora la que caliente el agua, la puesta en marcha del sistema, sólo cuando haya la suficiente ropa, etc., son comportamientos que evitan el gasto innecesario de energía. Y otro tanto se puede decir con respecto a los lavavajillas.

En lo referente a la iluminación, trabajar durante las horas de máxima luminosidad natural, el empleo de tubos fluorescentes (sobre todo en lugares en que se mantenga una iluminación de cierta continuidad) en lugar de bombillas de incandescencia o bien la utilización de elementos luminosos de bajo consumo son, igualmente, medidas que contribuyen a evitar gastos energéticos innecesarios.

Otro elemento que se suele despreciar por creerse de consumo sin importancia es el de los LED que se hallan en reposo, indicando que el aparato al que pertenecen se halla conectado, aunque en ese momento no se esté haciendo uso de él. Aunque no se crea, a lo largo del tiempo suponen un gasto considerable y superfluo, por lo que deben mantenerse apagados.