Alternativas al petróleo

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Conjunto de recursos energéticos derivados del petróleo o similares a él.

La indiscutible existencia de unas reservas petrolíferas limitadas y el hecho claro de que el crudo se ha convertido en un arma política y estratégica al servicio de los países productores, ha forzado a las naciones consumidoras a la búsqueda de productos sustitutos de esta fuente energética.

En este sentido, se ha incentivado el desarrollo de energías renovables (solar, eólica, etc.) y procedentes de la biomasa, es decir, a base de la materia orgánica, pero también un tercer grupo, de origen inorgánico. En él, hay que destacar dos componentes fundamentales: las arenas asfálticas y las pizarras bituminosas.

Arenas asfálticas: rocas areniscas impregnadas con petróleos pesados, es decir, desprovistos de sus componentes volátiles. De origen geológico no bien aclarado, se presentan como masas pesadas y pegajosas, inmersas en capas de arcilla.

Su interés, lógicamente, se basa en extraer de ellas el petróleo que las empapa, lo cual se ve dificultado por dos condicionantes: el primero es la presencia de otros materiales acompañantes de complicada separación, además del hecho asociado de que durante el invierno la operación es casi imposible, pues las arenas asfálticas se congelan y adquieren la consistencia de rocas; el segundo es que, al tratarse de petróleos muy pesados, su obtención es mucho más laboriosa que la que se requiere para los petróleos normales, bastando como ejemplo el hecho de que la producción de un barril de petróleo a partir de arenas asfálticas requiere la remoción de unas dos toneladas de material.

La separación del petróleo se lleva a cabo tratando a estas arenas con agua caliente, a unos 80 ºC y con vapor de este líquido a alta temperatura, sometiendo posteriormente al conjunto a una serie de filtrados y a un tratamiento con espuma. Así se obtiene un crudo que debe ser procesado posteriormente en una refinería.

Pizarras bituminosas: rocas sedimentarias que contienen betún, producto que comprende varias sustancias ricas en carbono e hidrógeno, que arden proporcionando un humo espeso y un olor especial.

En su explotación, concurren tres problemas: el primero de ellos es su minería, al tratarse de rocas duras, similares al carbón, de costosa extracción; el segundo es su rendimiento, ya que en ellas el único producto de interés es el betún, con lo que el gasto energético para lograr un barril de crudo es mucho mayor que el que hay que efectuar para obtener una cantidad equivalente de carbón y, por último, el hecho de que el betún logrado debe ser objeto de un tratamiento especial antes de poder ser utilizado.