Algoritmos

http://www.omicrono.com/2014/05/los-10-algoritmos-que-dominan-el-mundo/

En Matemáticas, un algoritmo es un conjunto de reglas que sirve para realizar una operación o para solucionar un problema. Cuando, por ejemplo, se enseña a un niño a sumar, se le da una serie de normas, como es la de colocar las cantidades a adicionar de manera que las cifras de las unidades queden todas ellas en la misma columna, ídem con las de las decenas, etc.; que se empiece a sumar por la columna de las unidades y que si esta adición pasa de diez, se añada el dígito correspondiente a la columna de las decenas, etc. Pues bien, todas esas reglas constituirían el algoritmo de la suma.

Para que un conjunto de normas pueda ser considerado un algoritmo, debe cumplir unos requisitos. El primero es que las instrucciones deben estar en número finito, siendo, además, necesario el aplicarlas en un determinado orden secuencial. El segundo es que la aplicación del algoritmo proporcione siempre el mismo resultado. En resumen, debe suceder que:

Un determinado agente, humano o no, decide la forma de actuar en cada momento, lo que implica la existencia de una secuencia de las instrucciones y de un control de la misma.

Los pasos o fases que componen el algoritmo no pueden guardar dependencia alguna entre ellos.

Debe poderse solicitar información de la naturaleza y mecánica de cada paso, así como también debe existir la posibilidad de almacenar resultados parciales.

Para un determinado conjunto de datos iniciales, se debe llegar siempre, mediante la aplicación del algoritmo, a idénticos resultados finales.

Hay siempre un paso que determina la finalización del algoritmo.

Todo ello puede expresarse diciendo que un algoritmo debe ser definido, finito y preciso.

El concepto matemático de algoritmo puede extrapolarse a otros campos. Por ejemplo, hay aparatos, como una lavadora, que funcionan de acuerdo con un determinado programa, cuyo funcionamiento supone la aplicación de un algoritmo, ya que se limita a aplicar secuencialmente una serie de instrucciones. En Informática, el término es también utilizado al considerarse los pasos que, de forma ordenada, hay que desarrollar para solucionar un determinado problema.

De esta manera, la confección de un algoritmo informático tiene siempre una parte en la que se introducen los datos y otra en la que se recogen resultados. Entre ambas, hay una región intermedia en la que se hallan las instrucciones que permiten relacionar las dos partes anteriores y que constituyen el algoritmo propiamente dicho.

Los algoritmos informáticos deben ser construidos mediante la aplicación de un determinado lenguaje de programación y para lograr sus resultados es preciso que dichos algoritmos sean ejecutados en un ordenador. La estructura de un algoritmo informático se ciñe al siguiente modelo:

Inicio

Establecimiento de constantes

Definición de variables

Ingreso de datos, los cuales son los valores que van a asumir las variables definidas en el paso anterior.

Procesamiento de datos, es decir, aplicación de las instrucciones definidas a los datos introducidos.

Resultados

Fin del algoritmo

Un ejemplo de un algoritmo para hallar áreas de rectángulos es:

Cálculo de áreas de rectángulos

A = Altura del rectángulo

H = Altura del rectángulo

Input A

Input H

S = A * H

Print S

Fin

En el primer paso, inicio, se ha descrito el problema que se va a abordar. En los pasos segundo y tercero se han definido las variables que se van a considerar, que en este caso son la anchura y la altura del rectángulo. En los pasos cuarto y quinto, se pide el valor de dichas variables para un triángulo en concreto. En el paso siguiente, se pide multiplicar los datos anteriores y, finalmente, se solicita la impresión del valor conseguido, que es el resultado, es decir, el valor del área buscada.

Los algoritmos pueden tener bucles, cuando tienen partes reiterativas, subalgoritmos, etc. Hay una simbología propia de cada uno de estos componentes.