Agenda electrónica

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Una agenda electrónica es un dispositivo móvil especializado en tareas de gestión de información personal. De modo semejante a las agendas tradicionales en forma de libro o cuaderno, sirve como calendario, recordatorio y gestión de tareas, libreta de direcciones y otras funciones. También se conoce como asistente digital personal o, por las siglas en inglés de esta expresión, como PDA (personal digital assistant). Una agenda electrónica es una modalidad específica de computadora de bolsillo.

Las primeras agendas electrónicas se empezaron a comercializar en la década de 1980. En sus orígenes se asemejaban a las calculadoras portátiles y comenzaron a popularizarse desde 1992 con la aparición de los primeros modelos fabricados por la empresa multinacional estadounidense Apple. Los modelos de Apple fueron los primeros en recibir la denominación de PDA. Pocos años después, IBM, Nokia y otras compañías introdujeron en el mercado agendas electrónicas con capacidades de conexión telefónica, precursoras directas de los teléfonos inteligentes (en inglés, smartphones).

Dentro de una ingente variedad de modelos, prestaciones y fabricantes, las agendas electrónicas compartían una serie de características comunes. Muchas de ellas eran heredadas de las computadoras de sobremesa, aunque sometidas a un drástico proceso de miniaturización. La introducción de datos en el dispositivo solía realizarse a través de una pantalla táctil, a menudo con la ayuda de un lápiz señalador o puntero que permitía marcar las distintas opciones. A menudo, estos dispositivos contenían teclados externos conectados por cable o tecnología inalámbrica, o bien teclados táctiles virtuales que se desplegaban en la propia pantalla y se manejaban con el puntero. A menudo, poseían también sistemas computarizados de reconocimiento de escritura manuscrita.

Como sistema de almacenamiento de datos, las PDA incluían una ranura para la conexión de una o varias tarjetas de memoria. Con el transcurso de los años, las capacidades de estas tarjetas se multiplicaron y se diversificaron en modelos y en prestaciones. Otro elemento fundamental en una agenda electrónica clásica es el sistema de conexión, con diversos puertos compatibles con el protocolo USB o comunicación inalámbrica de tipo WiFi o BlueTooth.

Las funciones ofrecidas por las agendas electrónicas se correspondían con las de una computadora de pequeño tamaño. No obstante, las más especializadas cubrían las prestaciones propias de las agendas en papel: calendario, gestión de citas, libreta de direcciones y teléfonos, reloj y calculadora. Una aplicación de gran interés para los usuarios era la posibilidad de sincronizar estas PDA con otros dispositivos informáticos. De esta forma, se hacía posible mantener de forma permanentemente actualizada las bases de datos de citas, teléfonos, direcciones y otros en un soporte externo a la agenda electrónica como, por ejemplo, el disco duro de una computadora.

Las agendas electrónicas perdieron popularidad rápidamente desde finales de la década de 2000 con la eclosión en el mercado de los teléfonos inteligentes. Estos dispositivos móviles añadían a las prestaciones las propias de las antiguas PDA una gama mucho más extensa de servicios. A los más tradicionales de telefonía, mensajería instantánea y comunicación a Internet y a las redes sociales se añadieron progresivamente de todo tipo, desde sistemas de navegación de tipo GPS hasta infinidad de escaparates virtuales con amplios surtidos para consultar informaciones y realizar compras.